Señor, que como catequistas,
maestros o animadores de grupos,
imitemos a san Juan Bautista
y no pretendamos formar grupos para nosotros,
sino para que amen y deseen seguir a Jesús.
Danos, Señor, la fortaleza de Juan Bautista
para hablar de Ti y de tu evangelio
sin edulcorarlo para quedar bien.
Que no temamos perder el prestigio
ante los que se burlan de la Iglesia
y los que no se confiesan cristianos.
Señor, que al igual que san Juan Bautista
sepamos ser fieles a nuestra vocación
y ser felices en la familia,
en el trabajo y entre entre los amigos
que has escogido para cada uno de nosotros.
Las hogueras que hoy se encienden
en muchas ciudades y pueblos,
sean símbolo, Señor, de nuestro deseo
de renovación y voluntad de dejar lo superfluo.
|