Señor, Padre,
tu Hijo, Jesús, nos ha dicho
que tú eres un Padre todo bondad,
todo misericordia y todo perdón.
Tú que esperas ya al hijo descarriado
antes de que el hambre le empuje a volver,
haznos desear la vuelta a casa
de todo hermano que la haya abandonado.
Tú que al mayor de los hermanos
recomiendas misericordia
para que sea de verdad hijo tuyo,
haznos agradecer tu perdón
para saber perdonar como tú perdonas.
Y ya que a ninguno de los dos condenas,
ayúdanos a distanciarnos por igual
de la vida disoluta del menor,
y de la rigidez intransigente del mayor.
Hay que en todo sepamos reconocer
-y sobre todo sepamos imitar-
tu bondad, misericordia y perdón. |