Señor, Tú sabes cuanto nos cuesta
vivir los momentos difíciles
con dignidad y sin alardes.
Ayúdanos a valorar
los gestos de cariño de los que nos rodean
como Tú supiste agradecer a la mujer
que te ungió los pies en casa de Simón.
Que recordemos que el miedo
puede llevarnos a traicionar
a los que nos han hecho bien,
como Tú te sentiste traicionado
por los que te aclamaron
poco tiempo antes de tu Pasión.
Haznos valientes
para saber estar al lado del amigo
pase lo que pase.
Danos, Señor, la fortaleza de las mujeres
que supieron mantenerse junto a Ti.
Que sepamos acompañar a los que sufren
y acompañemos a nuestros amigos, hijos, esposa...
en los momentos de dificultad
aunque no comprendamos sus actuaciones.
Y hoy, de manera especial,
te encomendamos a las personas
que no pueden expresarse libremente
porque tienen miedo o están amenazadas. |