Jesús, a través de su oración y de su acción,
posee una comprensión profunda
del proyecto del Padre,
está en comunión con Él.
Cuando nosotros nos mantenemos unidos a Dios,
descubrimos su voluntad
a través de las circunstancias externas.
Jesús es consciente del fracaso de su misión.
Humanamente hablando
parece que todo ha sido inútil.
Se fía de Dios contra toda esperanza
y gracias a esta fidelidad
surge un nuevo pueblo de creyentes.
Nos acercamos a la Semana Santa
y puede sernos de gran ayuda
imaginarnos entre el público
que presencia la condena de Jesús.
Si a lo largo de la semana
nos sentimos juzgados injustamente
o nos llegan notícias de juicios o ejecuciones injustas,
pidamos que el nombre de Dios sea glorificado.
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