Vivimos tiempos poco halagüeños.
Las noticias de asesinatos y guerras
son el tema fundamental de nuestros telediarios.
Si Dios juzgara o midiera la vida
según nuestros parámetros
lo daría todo por perdido.
Nos pide lo mismo que pidió a Nicodemo:
que busquemos en nuestro corazón
y volvamos a inventarlo todo.
En todos nosotros hay un niño
capaz de imaginar y sorprenderse.
Dios cada día sueña
y nos ve capaces de arreglar el mundo
que ayer dejamos como la habitación de un adolescente.
Dios pone en nuestro camino
personas que nos ayudan y animan.
Tal vez nos cueste entender que en Jesús
está nuestra fuerza y nuestra plenitud.
Que en los momentos de gozo y de dificultad
que nos toquen vivir a lo largo de la semana
sepamos levantar nuestros ojos
y veamos en Jesús el camino a seguir.
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