Señor,
hoy nos invitas a respetarte
y a transmitirte con confianza nuestro amor
esforzándonos
por cumplir tus mandamientos,
y así poder vivir una vida feliz y plena.
Nuestro amor y nuestro respeto
se manifiestan
en la manera de hablar de ti y contigo
y también en el uso de lo que es tuyo.
Jesús expulsa los mercaderes del Templo,
-la casa de oración-
donde los fieles podían encontrarse contigo.
Jesús expresa su enérgica protesta
porque lo habían convertido en un mercado
y así lo profanaban,
sirviéndose de ti.
Haz que te amemos siempre y en todas partes
y que demos el valor
debido a lo que nos has dado
como medio para encontrarte a ti
y para comunicarnos contigo. |