Todos pasamos por la cruz.
Todo el mundo sangra, a diario.
Y tanto dolor que no se ve.
Víctimas, accidentes,
enfermos del cuerpo, deprimidos,
pobreza, injusticia,
terror, dictaduras….
Tantas personas solas, abandonadas,
niños y ancianos…
Más la obligación agotadora de cada día,
aquel peso que puedes quitarte de encima…
Y tú, Jesús, no te has desentendido
de nada de esto.
Tú, hombre como nosotros,
sufriente… hasta la muerte.
¡Y qué muerte!,
legalmente, brutalmente asesinado.
Eres Dios y clavado en la cruz….
Ahora sé que nos amas! |