Padre de todos nosotros,
tú conoces a fondo el corazón de cada uno.
Sabes cuántas veces nos hemos propuesto
seguir fielmente el mandamiento de Jesús.
Y sabes también cuántas veces
abandonamos fácilmente el propósito.
Sabemos que es un mandamiento,
pero olvidamos que es «nuevo» y diferente:
y queremos cumplirlo a base de esfuerzo
como si de un mandamiento más se tratara.
Haznos conscientes de la novedad
de este mandamiento que Jesús nos dejó:
es el mandamiento de la Ley nueva,
-escrita sobre el corazón de tus fieles-,
el mandamiento de la Alianza
nueva y eterna
sellada con el amor de Jesús,
-que ha dado su vida por nosotros-,
y sellada con el Espíritu Santo
que da a los creyentes la posibilidad
de actuar también con el amor.
Danos profunda experiencia de tu amor,
para que seamos así capaces de amar. |