Señor,
las palabras que hoy nos diriges
son contadas, pero cargadas de amor.
Escucharlas de tus labios de Pastor
da aliento a nuestra esperanza,
nos abre nuevos horizontes de Vida.
Tras este pacto de Vida y Amor
que tú hacer -¡porque sí!- con nosotros,
ya nada te podemos pedir
que Tú no nos hayas prometido por adelantado.
Una sola cosa nos atrevemos a pedir:
que sepamos reconocer tu voz y te sigamos.
Ayúdanos a serenar nuestros corazones,
y a esperarte con silencio acogedor,
para que así podamos reconocer tu voz:
una voz que nos llama por el nombre
y nos promete la vida para siempre. |