Jesús,
tu Resurrección llena el mundo de Nueva Vida.
Desde ahora y para siempre,
tus hermanos de la tierra
¡podremos cantar aleluya
del triunfo definitivo del Amor sobre el odio,
de la Vida sobre la muerte!
Aunque los hombres
no nos cansemos nunca
de plantar cruces de destrucción en nuestro mundo,
sabemos que el amor
y la fuerza irresistible de Dios
tendrán siempre la última palabra.
¡Una palabra de Vida Eterna!
Es verdad que, mirando nuestra tierra,
veo tanto sufrimiento y tantos signos de muerte
que frecuentemente mi esperanza vacila.
Hazme comprender el misterio de tu camino
que, pasando por el Calvario,
lleva a la Resurrección.
Ayúdame a vivir intensamente
la vida de cada día con mis hermanos,
y que refleje siempre en mi mirada
¡la llama de la Vida Nueva y de la Resurrección! |