Señor, tu ascensión nos recuerda
que las limitaciones humanas
y las injusticias que nos tocan vivir
no tienen la última palabra.
Danos la sabiduría necesaria
para vencer los venenos mortales
de nuestra sociedad
con una vida inspirada en tu evangelio.
Con tu ascensión al cielo,
nos has constituido pastores, profetas,
maestros, cuidadores, madres y padres.
somos tu presencia en el mundo.
Señor, mantén viva nuestra ilusión
y no nos permitas caer en la tentación
del desánimo.
Señor, a veces olvidamos
que no somos fruto del azar,
somos hijos muy amados del Padre.
Que a lo largo de la semana
sepamos transmitir a cada persona,
y sobre todo a nuestra familia, esta seguridad.
|