El Espíritu que nos has dado, activo y bullicioso,
nos une fraternalmente formando Iglesia.
Ahora nos sentimos más hermanos, más unidos,
entendemos los distintos modos de expresarse,
la lengua de cada cual, su opinión,
porque nos une la comprensión del amor.
El Espíritu que nos has dado, Jesús,
la abundancia de tu Espíritu, Señor,
es un torrente de amor y de paz;
una ventolera que abre ventanas y se lleva el miedo,
una conmoción de santa alegría,
que se apacigua en la quietud del lago interior.
Pero tu paz no se puede contener
entre cuatro paredes, y salta barreras.
Tú nos envías a comunicarla a todo el mundo,
tú nos envías, en nombre del Padre,
para hacer que aumente la familia, la Comunidad.
Una comunidad de personas libres, perdonadas,
que tus ojos y tus heridas iluminan. |