Jesús resucitado,
hoy nos manifiestas tu plenitud
de poder y autoridad, de vida eterna;
Dios, tu Padre, te la ha otorgado
en el cielo, en la tierra y bajo la tierra.
En el cielo: «Portones, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas,
va a entrar el Rey de la gloria.
Es el señor del universo.»
Y en la tierra: hecho Señor de todos los pueblos,
para que sean tus discípulos.
Aquí abajo, entre dudas y genuflexiones,
con alegría y con pena.
Con la tristeza de saber que te marchas,
y con el sufrimiento de ver cuántos padres cristianos
no se atreven a hacer de sus hijos tus discípulos,
bautizándolos en tu nombre.
Pero con la esperanza de llegar adonde tú estás,
guiados por tu amor y el de tu espíritu. |