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| orar con el evangelio |
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| santa maría, madre de dios |
| Señor, ayuda a los padres cristianos |
Señor, resulta realmente curioso
que te presentaras a los humanos
de manera tan familiar.
Que este año que comienza
sea para nosotros la oportunidad
de mostrarnos tal cual somos.
De querernos como tú nos quieres
y aceptar a los demás
sin pedirles que cambien.
Señor, hoy queremos hacerte presentes
a todas las madres. Que confíen y crean
en tiempos mejores para sus hijos.
Quienes fueron al Portal, Señor,
marcharon contentos y daban gloria a Dios
porque se habían sentido acogidos.
Que estos días de felicitaciones y visitas
sean verdaderos encuentros
y sean fuente de verdadera alegría.
Señor, ayuda a los padres cristianos.
Que sepan educar a sus hijos
en los valores del Reino
y que no oculten sus creencias.
Que este año 2012 sea un año de paz
y que avancemos en mejores condiciones
de trabajo y concordia social. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| María guardaba todo en su corazón |
Señor, el año empieza
acunado por nuevos deseos de paz.
Queremos la paz y la necesitamos
pero la verdad es que a lo largo del año
el ajetreo de la vida ordinaria
nos hace perder la paciencia
en más de una ocasión.
Ayúdanos a ser pacientes
y a buscar la concordia.
Los pastores supieron maravillarse
ante el Niño recién nacido.
Era un niño que poco o nada
se diferenciaba de los demás.
Sus padres eran una pareja joven
sin posibilidades económicas
pero con un gran corazón
y una capacidad de acogida que admiraba
a cuantos por compasión o por curiosidad
se acercaron al Portal.
María guardaba todo en su corazón.
Pasaron los años
y las cosas no siempre fueron bien.
El recuerdo de Belén la ayudó a salir adelante
en más de una ocasión.
Que las cosas buenas
vividas el año que ha terminado
nos ayuden a superar los malos momentos.
Te circuncidaron, Señor,
porque tus padres querían educarte
según los principios de la religión judía.
Te enseñaron a vivir en la presencia del Señor
y a tener siempre presente su Ley.
Que los padres cristianos
eduquen a sus hijos según el Evangelio. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Su Madre |
Comenzamos gozosamente el año,
santa María, madre de Jesús-Dios,
reconociendo y admirando tu maternidad,
admirable, divina, virginal y tierna,
fuente de salvación para toda la humanidad.
A ti venimos, que llevas el Niño en brazos,
en ti nos fijamos, también madre nuestra,
por habernos dado el don incomparable de Cristo.
Él es nuestra cabeza,
y tú nuestras entrañas, para las cosas de Dios.
Has sabido escuchar y obedecer, acogiéndolo.
Has dejado madurar en tu seno,
ilusionada y dispuesta a todo,
la esperanza de los siglos.
Venimos a saludarte y a felicitarte
porque encontramos a Jesús contigo;
nosotros y aquéllos que aún no le conocen;
porque tú, Madre, siempre harás lo necesario… |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Que el Señor nos bendiga y proteja |
Hace unas horas saludábamos el nuevo año
entre champán y fuegos artificiales.
Nos hemos abrazado y deseado lo mejor,
como si de esta manera
alejáramos cuanto nos hace sufrir:
guerras, hambre, paro, enfermedad...
Hoy más que nunca necesitamos
la fuerza de la bendición divina.
La misma bendición que Aarón y sus hijos
usaban por mandato de Dios para bendecir al Pueblo:
Que el Señor nos bendiga y proteja.
Que el Señor haga brillar su rostro sobre
cada uno de nosotros y nos sea propicio.
Que el Señor nos acompañe con su mirada
y nos dé la paz.
Como la circuncisión era símbolo de la alianza con Dios,
sea esta bendición sacramento
de la presencia de Dios a lo largo de 2009.
¡Feliz año nuevo! |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Santa María de la Paz |
¡La Paz sea contigo, Santa María!.
Tú no esperas que los otros hagan la paz; tú, la construyes.
La paz es para ti gesto sencillo.
Esperas en silencio dar a luz Aquel que es la paz.
Es para ti utopía hecha milagro cada día.
¡Santa María de la Paz!
Tu paz no es proclamar grandes discursos.
Tu paz es decir sí a la palabra.
Tu paz es dar pasos de servicio.
Paz es libertad, la mía y la del otro.
La paz de la comunidad humana.
¡Santa María de la Paz!
La paz: el otro es más importante que cualquiera ideología.
La paz: escucha, palabra. Decidamos.
¡Maestra de la paz, Santa María! |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Un Año Nuevo lleno de Dios |
Padre,
hoy empiezo con esperanza un año nuevo.
Lo comienzo con la presencia de la Madre;
ella me inspira confianza
y me da seguridad.
También Jesús, tu Hijo, está presente;
sé que nunca me fallará y que me dará paz.
Dame tu Espíritu Santo, para que
cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo,
se integren en la dinámica de tu Reino
y se adecuen a tu Proyecto de amor.
Haz que comprenda que el tiempo
es el bien más preciado que poseo en la tierra
para continuar escribiendo
la Historia de la Salvación. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| María es Madre porque acoge la Vida |
María es Madre porque acoge la Vida
le da cobijo, la cultiva en su interior.
Acuérdate, Señor, de todas las madres.
Que se sientan apoyadas
en su decisión por la vida.
María «consevaba todas estas cosas
meditándolas en su corazón».
Ayúdanos, Señor, a conservar
lo bueno que hemos vivido
y a recordar lo menos bueno como una lección
de la que hemos sacado experiencia.
Encontraron a María y a José y al Niño.
Señor, muchos matrimonios
pasan dificultades económicas.
Infunde en nuestros políticos
y en cada uno de nosotros
la intuición y el sentido práctico de los pastores.
Señor, los pastores se volvieron
dándote gracias por cuanto habían visto y oído.
Haznos agradecidos y capaces
de descubrirte en cada momento de la vida.
Señor, bendícenos y protégenos.
Que sintamos tu favor a lo largo de este año.
Y que en tu nombre seamos portadores de la Paz. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Bendición de Año Nuevo |
Bajo tu protección,
Madre de Dios y Madre nuestra,
miramos con esperanza este año nuevo.
Tú que acogiste como nadie la Palabra
hasta el punto que la Palabra
tomó cuerpo en tus entrañas:
ruega por nosotros al Padre
para que abramos nuestro corazón a su Palabra
y para que no tengamos otro anhelo
que cumplir siempre su voluntad.
Tú que proclamaste la grandeza del Señor
porque había mirado la pequeñez de su esclava:
ruega por los hermanos de tu Hijo,
para que el Señor nos bendiga y nos proteja,
ilumine su rostro sobre nosotros
y nos conceda su favor.
Que el Señor se fije en nosotros
y nos conceda la paz. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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