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| orar con el evangelio |
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| bautismo del seÑor |
| Somos hijos muy amados del Padre |
Señor, el bautismo
supuso un cambio radical en tu vida:
el paso del anonimato a la implicación
y también el paso
del deseo del cambio en la religión judía
a participar en el advenimiento del Reino.
Haz que también nosotros nos impliquemos
en la renovación de nuestra sociedad
y seamos mensajeros de tu esperanza.
Señor, ser cristiano no es fácil.
Que en momentos de crisis recordemos
que somos hijos muy amados del Padre
y que tú estás siempre a nuestro lado.
Señor, que en mi quehacer de cada día
sepa transmitir amor.
Que cuantos entren en contacto conmigo
se sientan amados y valorados.
Hoy, Señor, quiero renovar
mis compromisos bautismales
y agradecer a mis padres
y a cuantos han intervenido
en mi formación cristiana
su dedicación y compromiso. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Que sintamos que somos hijos muy amados del Padre |
Señor, con tu bautismo
vuelves a recordarnos que quieres ser
uno de nosotros.
Con el Bautismo tomaste conciencia
de la misión que el Padre te había encomendado.
Te sentiste muy amado de Dios
y capaz de vencer las contrariedades
que pudieran presentarse.
Señor, quisiste que te bautizara Juan.
Esperaste tu turno como uno más.
Que tu ejemplo nos haga
más comprensivos con las personas
que están al frente de nuestras comunidades.
Que sepamos agradecerles
su dedicación y su ministerio.
Señor, que en los momentos de duda
recordemos nuestro bautismo.
Que sintamos
que somos hijos muy amados del Padre
y que él se siente inmensamente feliz
cuando nos mira.
Que vivamos nuestra filiación divina
con toda naturalidad de los hijos
que se sienten bien en casa. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Tú eres mi hijo |
Hemos sido bautizados
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Por el bautismo hemos sido unidos a ti, Cristo,
y formamos parte de tu cuerpo, que es la Iglesia;
nos ha hecho cristianos e hijos de Dios.
y formamos parte de tu cuerpo, que es la Iglesia;
nos ha hecho cristianos e hijos de Dios.
Esta es la fuente
de la que emana todo bien espiritual;
el río y el baño que nos purifica de todo pecado,
por las aguas que tú, Señor,
has santificado con tu contacto.
Tú, que eres el Santo, no tenías
por qué bautizarte.
Pero también en esto has querido dar ejemplo.
Y has provocado que, sobre ti,
se abra el cielo para nosotros;
que el Espíritu descienda suavemente, como una paloma,
sobre ti y sobre nosotros.
Concédenos que, unidos a ti y junto a ti,
vivamos con la plenitud y la alegría
de cumplir siempre la voluntad del Padre. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Tú eres mi Hijo, a quien amo |
Jesús vivió treinta años en Nazaret.
Si tenemos en cuenta la media de edad de aquella gente,
cuando fue al Jordán
era un hombre ya mayor
que no había formado una familia.
Pensar que Jesús tomó conciencia de
su misión en el Jordán y que hasta
entonces
se había limitado a ser un buen carpintero y un buen hijo,
lo hace muy cercano a nosotros.
La vida de cada día,
con sus alegrías y sus preocupaciones,
es nuestra
manera de ser santos.
El Bautismo es volver a empezar
siempre que damos un paso más
cuando ya no podemos más.
El Padre Dios, nos repite como lo hizo con Jesús:
«Tú eres mi hija amada. Tú este mi hijo a quien amo». |
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"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
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| En ti me complazco |
Padre,
encuentro muy normal tu actitud,
llena de ternura y amor, hacia tu Hijo.
Entre vosotros existe una comunión total.
Con el bautismo, él asume su misión
y toma el camino de todos los que desean
vivir una vida humana plena y fiel,
de acuerdo con tu Proyecto de Amor.
No se avergüenza de mezclarse con pecadores,
¡porque son ellos los que más lo necesitan!
Así se convierte en el pionero
de todos los que creen en ti
y sienten la necesidad de vivir en una situación
de conversión permanente.
Con el bautismo, nos has dicho que, como Jesús,
somos tus hijos e hijas amados
y nos has ofrecido la presencia de tu Espíritu.
Ayúdame a no oírlo y a seguir a Jesús con ilusión,
para que aprenda a vivir como hijo tuyo. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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Que como Juan Bautista
sepamos ver
el misterio y la grandeza
que hay en cada persona |
Señor, un buen día dejaste tu casa y saliste
en busca del designio de Dios para tu vida.
Ayuda a nuestros jóvenes a buscar su camino
a pesar de todos los contratiempos y dificultades.
Señor, no encontraste el signo que buscabas
ni en el Templo ni en el sistema religioso de Israel.
Dios se hizo presente en el movimiento
contestatario de Juan Bautista.
Danos, Señor, lucidez y humildad
para discernir lo bueno, venga de quien venga.
Señor, que como Juan Bautista
sepamos ver el misterio y la grandeza
que hay en cada persona.
Juan no te siguió pero animó a sus seguidores
a ser discípulos tuyos.
Señor, tu bautismo
fue la culminación de tu vida laical.
Que los cristianos sepamos encontrar
nuestro lugar dentro de la comunidad cristiana
sintiéndonos hijos muy amados del Padre.
Ayuda, Señor, a los padres
que deciden bautizar a sus hijos.
Que sepan educarlos en la fe.
Que en todo momento
sientan el apoyo de la comunidad cristiana. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| En Jesús somos también hijos |
Gracias, Padre,
por el mensaje
que, en el bautismo de Jesús,
nos has hecho llegar a tus hijos e hijas.
Mientras Jesús oraba,
le envías tu Espíritu
y le dices –a Ël y también a nosotros-
que es tu Hijo, el amado, el predilecto.
El don de tu Espíritu
y la conciencia de saberse Hijo de Dios
impulsaron a Jesús a predicar el Reino.
Abre nuestro corazón a tu Espíritu,
para que sepamos reconocer y agradecer
tu palabra amorosa de Padre
cuando en nuestro bautismo
nos declaraste hijos e hijas tuyos.
Así confiados en el amor que nos tienes
nos sentiremos urgidos
a vivir como tú esperas
y a ser testigos de tu reino. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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