Señor, Jesús,
tú que eres la Palabra de Dios,
tú que eres la Fuente de la vida,
nos «has hablado» con tu muerte
mas aún que con tu vida.
Nos hablas para decirnos
qué clase de rey eres tú,
y que extraña misión es la tuya,
ésa que te ha llevado hasta la cruz.
Nos vuelves a decir que si eres rey
no es para salvarte a ti mismo.
Es para salvar a pobres y enfermos,
para salvar a quienes viven agobiados
por el peso de una vida que les supera.
Acuérdate de nosotros, Señor,
pues formamos parte de aquéllos
a quienes tú viniste a buscar y salvar.
Y haz que nosotros no olvidemos
qué clase de reino nos ofreces:
ya que el reino que nosotros soñamos
podría no ser aquel que tú anunciabas
y que te condujo al trono de la cruz. |