Con Zaqueo, el publicano,
nos estás diciendo, Señor,
que, a pesar de todo,
Dios confía en el corazón humano
más que nosotros mismos.
Sabemos qué significa un «perdido»
Y cuando designamos así a alguien
tratamos de evitar su trato
para que no se nos contagie
su miseria.
Pero tú, Señor, nos dices
que no es así como Dios mira
el corazón de las personas.
A quienes consideramos perdidos,
a quienes excluimos de nuestro lado,
Dios los hace objeto de su amor,
de su perdón y su misericordia..
Te damos gracias
porque nos has hecho saber
que, a pesar de tantas infidelidades
por parte de los hombres,
Dios no deja nunca de amar
a esta humanidad que El creó. |