Señor,
a nosotros nos gusta creer
que estas actitudes fariseas
que tú condenas en el evangelio
están muy lejos de nosotros.
Damos valor para reconocer
que escondemos en el corazón
esa actitud que nos hace hablar
de «buenos y malos» en la Iglesia.
Perdón, Señor, por las veces
que «nosotros» nos hemos creído
los fieles al evangelio de Jesús
y los fieles al espíritu del Concilio.
Y perdón también, por las veces
que hemos menospreciado a los «otros»
a los que no piensan como nosotros,
y les hemos hecho responsables
de todas las crisis en la Iglesia.
Ayúdanos a reconocer
que a todos nos falta mucho todavía
para ser fieles al evangelio de Jesús. |