Señor, no lo podemos negar:
Nos gusta imaginarnos a Dios
como omnipotente y bonachón,
dispuesto a responder sin espera
al más mínimo de nuestros deseos.
Quisiéramos que así fuera, pero…
reconocemos que esta imagen
no es la que tú, Jesús, nos da de Dios
cuando lo presentas en el evangelio.
Haznos entender de una vez
que si necesitamos orar sin cesar
no es para que Dios no nos olvide
sino para que no nos olvidemos de Él…
…y para recordar constantemente
que Él quiere ser nuestro Padre
y quiere realizar a favor nuestro
este proyecto de vida y de amor
que es su Reino anunciado.
Ayúdanos, Señor, a «orar siempre
sin desanimarnos». |