Al igual que los apóstolels, Señor,
también nosotros te decimos:
«Auméntanos la fe».
Pero te pedimos además:
«Purifica nuestra fe».
Nos llamamos «creyentes», Señor,
aunque nuestra fe suele ser
una fe que cree verdades
más que una fe que cree en ti
y confía en ti, por encima de todo.
Recitamos el credo de memoria
pero muchas veces al final
hemos olvidado decirte
que sobre todo confiamos en ti.
«Auméntanos la fe», Señor,
porque «si tuviéramos fe
como un granito de mostaza»,
el árbol mal arraigado de nuestra vida
daría los frutos que tú esperas
y que nosotros necesitamos. |