Señor,
nos recordabas el pasado domingo
que teníamos que ganarnos amigos
haciendo un buen uso del dinero.
Hoy nos dices qué le puede pasar
a quien no atiende a tu consejo:
el rico Epulón es condenado,
no por haber tenido riquezas
sino por haberlas tenido
como un egoísta, sólo para sí,
por «no haberse ganado amigos
a base de la riqueza injusta».
Líbranos del egoísmo,
que nos cierra a tu amor
y a las necesidades de los hermanos.
Haz que nos convirtamos a la solidaridad
y entremos con decisión al servicio
de esa fraternidad universal
que anunciaste con tu Palabra
e instauraste con tu Resurrección. |