Sabemos que en el principio, Señor,
Dios hizo al hombre y a la mujer
«a imagen y semejanza suya».
Y esto es para todos nosotros
un título incomparable de gloria.
Hoy, en el evangelio,
nos ayudas a comprender
qué quiere decir y qué nos pide
el hecho de «ser imagen y semejanza»…
De un Dios que es amor.
Afina nuestra mirada, Señor,
y abre nuestro corazón
para que sepamos descubrir
tu presencia y tu amor
en nuestra vida de cada día.
Haz que sabiéndonos amados y perdonados
sepamos ser «imágenes de Dios»,
dispuestos a hacer con los hermanos
lo mismo que tú estás haciendo con nosotros. |