Jesús,
nos resulta difícil aceptar que tu reino,
-el reino del Padre del cielo-,
no coincida con el deseo que nos invade
de poder y dominio en el mundo.
No nos resulta difícil «decir» que
es «el reino de la verdad y la vida,
el reino de la santidad y la gracia,
el reino de la justicia, el amor y la paz».
Pero nos cuesta algo más renunciar
al poder social e incluso político,
que algunos te han atribuido.
Que sepamos acoger tu reino
en la sencillez de la vida de servicio
y que nunca busquemos privilegios y honores
en la fe o en el compromiso cristiano.
Que comprendamos la fuerza
del espíritu que nos propones:
un amor fiel y sencillo,
dispuesto a dar la vida por los demás. |