Jesús,
mi mirada no siempre es transparente;
con frecuencia no soy capaz de ver y de valorar
las personas y las cosas tal como son;
los prejuicios y los miedos los deforman
y hacen nacer en mi
sentimientos de desconfianza.
A veces, tengo la mirada tan oscurecida
que no llego a descubrir y a valorar
las señales de amor que tú y los demás
me hacéis llegar para darme energía y fuerza
frente a las dificultades de la vida.
Hay días que soy muy corto de vista
y solo veo aquello que tengo delante de mí.
Vivo una vida sin horizonte y sin esperanza.
Como Bartimeo, te pido que me mires
e ilumines mi mirada interior y los ojos
con la Luz de la Fe y de Amor. |