Jesús,
siempre nos sentimos atraídos
por el bienestar material y por los honores;
deseamos los primeros lugares y ser bien vistos
y bien considerados por los demás,
¡Es un sentimiento muy humano!
Tú nos enseñas a construir nuestra vida
sobre la base sólida y estable del amor,
y no de un amor cualquiera, sino de un amor
que se traduce en el espíritu sincero de servicio
y que es capaz de dar la vida por los demás.
Es tu respuesta
a la petición de los dos discípulos.
El amor y el servicio construyen la comunidad:
el egoísmo y el orgullo
provocan envidias y luchas.
Dame la fuerza y la sensatez
para seguir tu camino. |