Jesús,
los humanos pensamos que somos ricos
cuanto tenemos mucho
y nos consideramos buenos
cuando observamos los mandamientos…
Tú vienes a abrirnos los ojos y el corazón
a los valores del Reino.
Me haces comprender
que el valor de la vida humana
no se manifiesta en los bienes que poseo,
sino en lo que soy
y en lo que comparto con amor.
También me recuerdas que en el Reino de Dios
la bondad de una persona no se puede valorar
por su fidelidad a las normas y a las leyes
sino por su capacidad de amar y darse.
Ayúdame a no valorar nunca a las personas
por las apariencias o por lo que ganan o tienen,
sino por lo que son y por lo que dan y comparten. |