Jesús,
la curación del sordo me hace pensar
que yo también necesito que me abras
el corazón y la mente a tu palabra,
para que descubra en tu mensaje
la verdad, la vida y el amor
que me permitirán ser libre.
También te querría pedir que me liberes
de la insensibilidad y la indiferencia,
que no me dejan escuchar los gritos
de los necesitados, cercanos o lejanos.
Ya sé que tu mensaje es una voz
que me lleva constantemente a ser solidario
y a querer con todo lo que soy y tengo,
pero el miedo al esfuerzo y el egoísmo,
que me lleva a asegurar mi bienestar,
con frecuencia hacen de mí,
un sordo de conveniencia;
prefiero pensar que tengo razones,
para no escuchar el grito
de los hermanos necesitados.
¡Dame un corazón semejante al tuyo! |