Jesús,
tus palabras iluminan mi inteligencia
y motivan mi voluntad.
Me impulsan a seguirte.
Sin embargo, para disfrutar de una verdadera amistad contigo,
necesito vivir a menudo experiencias fuertes
de vida, de plegaria y de comunión.
Tú eras consciente y nos has propuesto
que nos retiremos en la soledad,
solos o en compañía de algunos hermanos,
para vivir ratos de intimidad contigo,
guiados siempre por lo que nos dices en el Evangelio.
Así, me podré impregnar de tu Espíritu
y de tus palabras de vida eterna.
Revélate con toda la riqueza
de tu humanidad y de tu divinidad.
Que, así, yo me pueda ir transformando en ti. |