Jesús,
desde el primer momento,
acostumbraste a los discípulos
a vivir y trabajar en comunidad
y, cuando los envías en misión por Galilea,
les dices que vayan de dos en dos.
La presencia del hermano les ayudará
a sentirte presente y a ser más fuertes.
Tampoco quieres que busquen la seguridad
en las cosas materiales ni en las influencias;
la fuerza salvadora del Evangelio
siempre vendrá de la palabra
y de las actitudes llenas del Espíritu.
En un momento y en una sociedad
en la que los cristianos vamos perdiendo
el prestigio de las instituciones
y la influencia social,
ayúdanos a descubrir la fuerza salvadora
de la Palabra y del testimonio evangélico. |