Señor, que aceptemos que la muerte
forma parte de nuestra vida.
Que la separación de los seres queridos
no es definitiva.
Que tengamos siempre presente
que las personas amadas siguen a nuestro lado.
Señor, que como Jairo,
superemos los prejuicios religiosos y sociales
y seamos capaces de atender a las personas
que están en la calle o viven sin esperanza.
Que sepamos descubrirte en los más necesitados.
Queremos llevar ante Ti, Jesús, a esas mujeres
rotas por las experiencias de la vida,
defraudadas por tantas promesas incumplidas,
infecundas e incapaces de llevar a cabo
lo que ellas desearían.
No dejes de tu mano Señor, a los padres
con hijas o hijos con anorexia, sida
u otras enfermedades poco comprendidas
por la sociedad.
Que encuentren entre los cristianos el amor
y la comprensión que Tú demostraste
ante la hija de Jairo y ante la hemorroísa.
Señor, que con nuestra vida hagamos
que se acerquen a Ti los que no te conocen.
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