Jesús,
a menudo debes tener ganas de decirme a mí también
«¿Por qué eres tan cobarde?»
Tengo miedo de ¡tantas cosas!
Tengo miedo porque me siento inseguro y débil.
Tengo miedo del esfuerzo que supone la fidelidad.
Tengo miedo de la muerte y del más allá.
Tengo miedo de equivocarme y ser mal visto.
Tengo miedo de creer sin tener la evidencia.
Tengo miedo frente a los problemas de la sociedad …
Ya sé que tú estás a mi favor
y que, al fin, tendrás la última palabra.
Sin embargo, en plena tempestad, tengo miedo!
Necesito sentirte muy cerca de mí,
palpar tu presencia y escucharte.
Haz que no olvide nunca tu promesa de amigo:
No os dejará huérfanos;
yo estaré siempre con vosotros;
me voy a prepararos estancia en la Casa de mi Padre
y volveré a buscaros, para que estéis conmigo. |