Jesús,
me admiran tu personalidad y tus actitudes
a la hora de valorar las situaciones concretas.
Siempre te muestras sensato, libre y realista.
Tienes claros los principios y el valor de las cosas,
eres una persona fiel y muy coherente,
pero siempre te dejas guiar por el amor
y buscas el bien y la felicidad de las personas.
Has traído al mundo una manera nueva
de vivir la fidelidad a las normas y a las costumbres;
todo se ha de basar en el amor
y la sinceridad del corazón.
Las actitudes de una observación fría y rutinaria
no encajan mucho en lo que nos propones.
Por eso,
has encontrado tanta oposición y persecución
en aquellos que eran defensores de la Ley
y que no habían comprendido que está hecha
para las personas y no las personas para la Ley.
Gracias porque nos has abierto los ojos
y el corazón. |