Jesús,
tu manera de actuar me enseña
como debería ayudar a los demás.
Cuando un enfermo se te acercaba
y te pedía que le librases del mal,
tú mirabas con realismo sus necesidades
y, con sencillez y sin llamar la atención,
le curabas de su mal y le pedías
que se integrara al máximo en la vida social.
Nunca buscabas tu interés ni el prestigio.
Hoy, te quiero pedir que me ayudes
a hacer el bien con generosidad y discreción
siempre que los otros tengan necesidad de mi.
Que no busque nunca
mi provecho personal
y que huya de las actitudes de orgullo
y superioridad.
Libérame de la indiferencia y de la pereza
cuando se trate de ayudar a algún hermano necesitado. |