Señor, no quieres
que convirtamos el cristianismo
en un compendio de deberes morales.
Quieres que la alegría
sea la expresión de nuestra fe.
Señor, una persona sola no puede
celebrar una fiesta ni hacer un banquete.
El individualismo poco o nada
tiene que ver con tu proyecto.
Que nuestras Eucaristías, Señor,
rebosen de cantos y deseos de compartir.
Señor, a veces pecamos de demasiado hartos.
Nos llamas una y otra vez
pero andamos muy ocupados en mil cosas.
Nos cuesta poner en primer lugar
cuanto a Ti se refiere.
Siempre lo dejamos para más tarde.
Señor, que seamos mensajeros de tu amor.
Que cuanto recibimos en la Eucaristía
y en nuestra vida cristiana,
sepamos transmitirlo y contagiarlo. |