Jesús,
de ti he aprendido muchas cosas.
Sobre todo he aprendido a amar de verdad y a valorar
la
riqueza de la vida que hay en el don de mí mismo.
Cada vez que me he cerrado egoistamente o por comodidad,
he
constatado que me he empobrecido humanamente
y que, en vez de encontrar
la paz fácil que buscaba,
he caído en un estado de empobrecimiento y
de vacío.
Me haces comprender que para vivir de verdad
y para sentirme feliz,
útil y eficaz en este mundo,
me tengo que dar a los otros y compartir
con ellos
lo que soy y lo que tengo, el tiempo y las capacidades.
Pero todavía me posibilitas que haga otro descubrimiento:
me dices que cuando acojo y amo a los otros,
te acojo y te amo
a ti y al Padre del cielo;
y que cuanto más os ame a vosotros,
mayor y más auténtico será mi amor a
los otros.
Llenadme de vuestro amor
para que aprenda a amar. |