Señor, Jesús,
nos has dado tu Palabra
para decirnos que estarás siempre con nosotros,
para decirnos que -con el Padre y el Espíritu-
harás morada en corazón del creyente,
o que te encontraremos en el hermano solo y desamparado.
Y nos hemos acostumbrado a «saber» que estás cerca,
en el corazón de la Iglesia
y en nuestro corazón.
Pero nos cuesta «sentir» tu presencia
como fuente de vida, de gozo y de esperanza.
La gente preguntaba a Juan «qué debían hacer».
Hoy la respuesta nos viene de tus labios
cuando, después de partir el pan, nos pides:
«Haced esto que mi memorial».
Que el Pan partido que comemos,
nos haga «formar Cuerpo» contigo mismo
y nos haga sentir «un solo Cuerpo» con los hermanos.
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