Dices que se acerca nuestra liberación…
Esa es tu gran noticia para nosotros.
Gracias, Señor, por tu bondad,
pero… ¿de qué nos vas a liberar?
En este mundo que nos has hecho,
no nos encontramos tan mal…
Y nuestra gran preocupación
suele ser deshacernos
de cuanto nos impida
disfrutarlo a fondo, todo lo que podamos.
Las cosas urgentes de la vida
hacen que descuidemos las importantes,
nos embotan la mente
y no nos dejan levantar la mirada.
Y a veces, incluso, nos decimos:
«Si lo tenemos todo, Señor,
¿qué más nos puedes ofrecer?»
Líbranos, Señor, de la superficialidad de la vida.
Déjanos entrever esa libertad que anuncias.
Danos un anticipo de tu promesa. |