Català Castellano
orar con el evangelio
domingo iii de adviento (b)
Despierta el pastorcillo que hay en cada uno de nosotros

Señor, se acerca Navidad
y nos pasa como a Juan Bautista:
No acabamos de entenderte.
No sabemos verte.
Después de oir el evangelio,
sentimos que nos dice:
Tenéis hospitales donde se cura
a muchas personas y se hacen más llevaderas
las enfermedades terminales.

 

Nos cuesta hablar de paz, Señor,
en nuestro mundo hay guerras y violencia
pero queremos verte
en las personas que trabajan por la paz.
Quizás no sepan que lo hacen en tu Nombre
pero creemos que inspiras su mente
y su corazón.

 

Muchas personas, Señor,
pasarán unas Navidades desalentadoras.
Falta trabajo y más de una familia
puede pasarlas como Tú en la calle.
Despierta el pastorcillo que hay
en cada uno de nosotros
para hacer más llevadera la situación
a estas personas.

 

Señor, fortalece nuestras manos débiles,
y danos un corazón valiente.
Sabemos que si creemos de veras
que Dios está de nuestra parte
y que no nos dejará de su mano,
«la pena y la aflicción se alejarán.»

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Señor, quiero ser tu Precursor

Señor, ayúdame a comprender
el verdadero significado de la conversión.
Yo, como la mayoría de personas,
procuro obrar con rectitud.
Sé que tengo mis defectos
y que a veces puedo complicar
la vida de los demás con mis manías.

Sé que en mí hay un fariseo orgulloso
a quien le cuesta dar el brazo a torcer
y que de vez en cuando
se me despierta el saduceo de la ambición.

Señor, quiero ser tu Precursor
allanando los obstáculos
que puedan encontrar las personas
que conviven conmigo.

En la Eucaristía encuentro fuerza
para ser cada día más auténtico
y para poder presentarme ante el mundo
como alguien feliz de haberte encontrado
y a la vez necesitado de tu gracia
y de la ayuda de los hermanos.

A lo largo de esta semana me repetiré:
«Tú, Señor, has hecho obras grandes por mí.»

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Llegar hasta Jesús

Jesús,

el camino de mi encuentro contigo

pasa por la mediación de tus testigos.

 

Con tus palabras y actitudes

son los precursores

que me conducen a ti.

 

A veces tengo la tentación de quedarme en ellos,

porque no veo la necesidad de ir hasta ti

o porque me resulta más fácil comprender

sus gestos y sus palabras.

 

Cuando me decido a seguir

el camino que me indicas,

-como aún no te veo ni te conozco suficientemente-,

tengo sensación de inseguridad

y de desequilibrio.

 

Pero tu Espíritu me va guiando, esperanzado,

y me ayuda a descubrirte ya presente en mi interior.

 

¡Tú ya estabas en mí, pero yo no lo sabía!

 

Este encuentro, impregnado del Espíritu,

me hace vivir una paz y una alegría,

que solo tú me puedes dar,

porque me haces conocer mi grandeza

y me ofreces

una comunión de amor para siempre.

 

¡Gracias por esta vida eterna

que ya compartimos!

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Agenda
Direcciones y horarios
Servicio de acogida
 

Establecer como página de inicio Añadir a Favoritos Aviso legal
© Copyrigth - Parroquia Sant Antoni Maria Claret, de Lleida - 2008 (Elaborada por voluntarios de la Parroquia)