Jesús, tu nos adviertes
porque nos amas.
Corremos, tanto, el peligro
de ir viviendo como si nada, rutinariamente.
Y entonces es cuando naufragamos.
Pero tú quieres que superemos
todos los diluvios, los malos tiempos.
Ahora nos haces ver
que la salvación está próxima,
que siempre lo está
y más aun cuando, esperanzados,
iniciamos el camino del Adviento.
Queremos estar preparados
para que no nos encuentres desprevenidos
y puedas comprobar con gozo
cuánto te desea nuestro corazón.
Ten compasión de nuestros amigos
que aún no te conocen ni te esperan.
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