Santa María, Madre de Dios

Ciclo y fecha
Cicle: 
A
Temps: 
Navidad
Data : 
Miércoles, 1 Enero 2020
Gracias, María, por abrirte a la acción del Espíritu

Señor, gracias por haber decidido rescatarnos,
por habernos mirado,
por apiadarte de nosotros
y por habernos bendecido.

Tú no quieres que vivamos como esclavos,
nos quieres liberar de nuestras cadenas
y tratarnos como hijos
para que seamos tus herederos.

Nos has enviado a tu Hijo,
para que tengamos su Espíritu.
Y elegiste a una de nosotros,
una mujer dispuesta a hacer tu voluntad,
para realizar tu proyecto.

Te damos gracias por confiar en el ser humano,
por pedir nuestra cooperación.

Gracias, María, por haber confiado.
Gracias por abrirte a la acción del Espíritu.
Enséñanos a ser dóciles
a las inspiraciones de Dios
para que pueda hacerse presente en el mundo.

Gracias por acoger a nuestro Salvador en tu vientre.
Gracias por cuidar del Dios hecho niño.
Gracias por ser la Virgen
y también nuestra madre.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Su Madre

Comenzamos gozosamente el año,
santa María, madre de Jesús-Dios,
reconociendo y admirando tu maternidad,
admirable, divina, virginal y tierna,
fuente de salvación para toda la humanidad. 

A ti venimos, que llevas el Niño en brazos,
en ti nos fijamos, también madre nuestra,
por habernos dado el don incomparable de Cristo.
Él es nuestra cabeza,
y tú nuestras entrañas, para las cosas de Dios.  

Has sabido escuchar y obedecer, acogiéndolo.
Has dejado madurar en tu seno,
ilusionada y dispuesta a todo,
la esperanza de los siglos.  

Venimos a saludarte y a felicitarte
porque encontramos a Jesús contigo;
nosotros y aquéllos que aún no le conocen;
porque tú, Madre, siempre harás lo necesario…

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Maria és Mare perquè acull la Vida

María es Madre porque acoge la Vida
le da cobijo, la cultiva en su interior.
Acuérdate, Señor, de todas las madres.
Que se sientan apoyadas
en su decisión por la vida.

María «consevaba todas estas cosas
meditándolas en su corazón».
Ayúdanos, Señor, a conservar
lo bueno que hemos vivido
y a recordar lo menos bueno como una lección
de la que hemos sacado experiencia.

Encontraron a María y a José y al Niño.
Señor, muchos matrimonios
pasan dificultades económicas.
Infunde en nuestros políticos
y en cada uno de nosotros
la intuición y el sentido práctico de los pastores.

Señor, los pastores se volvieron
dándote gracias por cuanto habían visto y oído.
Haznos agradecidos y capaces
de descubrirte en cada momento de la vida.

Señor, bendícenos y protégenos.
Que sintamos tu favor a lo largo de este año.
Y que en tu nombre seamos portadores de la Paz.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Santa María de la Paz

¡La Paz sea contigo, Santa María!

Tú no esperas que los otros hagan la paz; tú, la construyes.
La paz es para ti gesto sencillo.
Esperas en silencio dar a luz Aquel que es la paz.
Es para ti utopía hecha milagro cada día.

¡Santa María de la Paz!
Tu paz no es proclamar grandes discursos.
Tu paz es decir sí a la palabra.
Tu paz es dar pasos de servicio.
Paz es libertad, la mía y la del otro.
La paz de la comunidad humana.

¡Santa María de la Paz!
La paz: el otro es más importante que cualquiera ideología.
La paz: escucha, palabra. Decidamos.

¡Maestra de la paz, Santa María!

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Enséñanos a contemplarte con los ojos de María

Vuelve tu mirada, Señor, hacia este mundo
que olvida tan fácilmente
que sólo en ti se encuentra la paz
i que no vamos a ninguna parte
si no vamos juntos.

No nos dejes cerrar los ojos a la guerra,
a tantas guerras sostenidas
por la ignorancia y el fanatismo
pero promovidas de incógnito
por los fabricantes y los traficantes de armas
y por los comerciantes de agua,
petróleo y minerales.

No nos dejes cerrar los ojos a la miseria
de los que pasan hambre,
de los faltos de sanidad y educación,
de los que no tienen una familia ni un hogar,
de los explotados, de los descartados.

Enséñanos a contemplarte
con los ojos de María.
Ella te miraba acostado en un pesebre.
Ahora te has hecho para nosotros pan de vida
y camino de salvación.

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret
Dar un testimonio de vida que contagie el deseo de ir al encuentro de Jesús

Dios y Padre nuestro, queremos iniciar el año
dándote gracias porque siempre
nos bendices, nos proteges y nos ofreces la paz.

Como María, madre de Jesús y nuestra,
ayúdanos a ser personas de corazón abierto
para poder acoger cada día tus dones,
en especial para poder recibir, meditar y vivir
tu Palabra que es fuente de luz y de vida.

Si tú, que eres nuestro Padre,
deseas llenar nuestras vidas con tus dones,
ayúdanos a vivir de tal modo
que andemos por el mundo derramando
tu bondad, tu amor y tu paz.

Que no haya personas que se alejen de ti
debido a nuestro egoísmo, nuestra poca fe,
nuestra vida triste o nuestra falta
de testimonio.

Ayúdanos, Padre, a dar un testimonio de vida
que contagie el deseo de ir al encuentro de Jesús,
de encontrarlo, como los pastores
lo encontraron con María y José,
y de vivir la gran alegría
de saberse salvados por Él
y, unidos a Él, poderte llamar «¡Abba, Padre!»

"La Misa de cada día", de la Editorial Claret