Domingo II del tiempo ordinario

Cicle: 
C
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 20 Enero 2019
P. Josep Vilarrubias Codina, cmf

Haced lo que mi hijo os diga

Año nuevo, vida nueva, decía la gente hace pocos días. ¿Y todo sigue igual? Pues ¡todo depende!: debemos asumir que la conversión de agua en vino es la clave de una vida renovada.

Jesús que ha venido a hacernos vivir el Amor salvador del Padre no empieza a manifestarse actuando entre los cabecillas religiosos. El evangelio de Juan, después de hablar del bautismo de Jesús y la llamada de los primeros discípulos, enseguida nos presenta a Jesús en el ámbito festivo popular de alegría y amor de un banquete de bodas. Aquí es donde Jesús realiza el primer milagro.

El evangelio de Juan presenta los milagros no tanto como hechos portentosos sino como signos. Para captar el mensaje bíblico nos tenemos que situar en el lenguaje de los signos.

Primera lectura de Isaías: el que te construyó te tomará por esposa como un joven esposa a una doncella: tu Dios estará contento de tenerte como el novio está contento de tener la novia. La relación entre Dios y el Pueblo es una Alianza de amor y fidelidad esposo y esposa.

El salmo 95 es un canto de alegría por esta alianza de amor: Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra, cantad al Señor, ¡bendecid su nombre! ¡Proclamad día tras día que nos ha salvado!

El evangelio concluye así: los discípulos creyeron en él. La palabra creer, en Juan sale cerca de 100 veces y tiene un sentido preciso: acoger a Jesús, su palabra, su estilo de vida.

Nosotros lo queremos acoger y por eso estamos bien atentos. Tres puntos:

. Jesús en un banquete de boda

. La intervención de María

. La conversión del agua en vino

a) El banquete: Probablemente la invitada era María y de rebote su hijo con los discípulos. El vino para aquella gente era símbolo de alegría. Gente sencilla, oprimida y pobre de Galilea que en estas ocasiones soltaba la alegría enterrada en el día de cada día.

La entrega mutua de los esposos y su alegría como fruto del amor, en la biblia es un tema simbólico recurrente. Ya nos lo hemos encontrado en Isaías con las palabras de amor nupcial entre Dios y nosotros. Y la Biblia en el Apocalipsis culmina con la boda del Cordero y la Iglesia. "Entonces vi la nueva Jerusalén (la Iglesia / Nosotros) arreglada como una novia que se adorna para su esposo... (Ap 21, 1...). Y punto final: El Espíritu y la esposa dicen: ¡ven! El que oye diga: ¡ven!... El que da testimonio de todo esto, dice: sí, vengo enseguida. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!

b) Probablemente la madre de Jesús no era solo una invitada pasiva, sino que se contaba entre las personas que habían ido colaborando en la preparación de la fiesta. Notamos que el evangelio de Juan nunca nombra a María por su nombre sino por el título de madre de Jesús. Aquí es la madre quien toma la iniciativa aunque a pesar de Jesús, al decir: "Mujer, ¿por qué me lo dices a mí? Todavía no ha llegado mi hora". María va al grano y dice a los sirvientes: Haced lo que él os diga. "Su hora", en Juan significa la Muerte y Resurrección.

Un día, cuando Jesús en la cruz estará entregando la vida por nosotros, María recibirá el encargo de Jesús: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". El hijo ahora somos todos nosotros. Y ella, que recuerda muy bien su intervención en Caná, nos lo va recordando: "Haced lo que Él os diga".

En la intervención de María en Caná nos está diciendo que Ella ha adelantado y ha puesto en marcha la acción evangelizadora de Jesús. Que María es la intercesora entre nosotros y Dios.

Hay gente que vive siempre pendiente de nuevos mensajes de apariciones. Quizá no se dan cuenta que María en el Evangelio ya nos lo ha dicho todo: Que estemos atentos a hacer todo lo que su hijo nos va diciendo en cada texto de la Palabra de Dios, en la intimidad amiga de la oración, en el hermano de al lado o a quien encontramos en el camino. Y que seamos prácticos como ella a encontrar solución a los problemas y sufrimientos de los hermanos. Ella se pondrá.

c) En la conversión del agua en vino se nos significa la identidad de Jesús. Él es el vino nuevo que nos ha sido servido en la fiesta del Misterio Pascual de su Muerte y Resurrección.

La Pascua cristiana es el banquete de bodas donde Dios-Amor realiza la alianza esponsal con la Iglesia que somos todos nosotros los que por el bautismo hemos sido injertados en la vida de Cristo Ofrecido y Resucitado. Aquí tenemos el vino nuevo que Jesús nos ha traído. Él mismo en la Sangre de la Nueva Alianza, ha dado un sentido absolutamente nuevo en nuestra vida. De este sentido nuevo tomamos conciencia cada vez que a la luz de la Palabra somos empujados a mejorar, a dar algún paso adelante en nuestra fidelidad al Señor ya los hermanos.

Sí que en nuestra vida hay momentos aguados, pero siempre tenemos a la Madre que nos estimula e intercede: "Haced lo que mi hijo os diga".

Tipus recurs pastoral: