Domingo III del tiempo ordinario

Cicle: 
C
Temps: 
Durant l'any
Domingo, 27 Enero 2019
P. Josep Vilarrubias Codina, cmf

"Esto que hoy acabáis de oír es el cumplimiento de estas palabras."

Habiendo escuchado la presentación de Jesús en Caná de Galilea, ahora empezamos el evangelio de Lucas que nos acompañará a lo largo de todo este año litúrgico.

Como cada evangelista tiene sus características y nos ofrece unas claves de lectura propias, centrémonos ahora un poco en enmarcar el Evangelio de Lucas. Escribió dos libros: el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. Uno es continuación del otro: el tiempo de Jesús y el tiempo de la Iglesia, que continúa la misión de Jesús hasta el fin de los tiempos.

En ambos libros el Espíritu Santo de Jesús es el protagonista. En el Evangelio de Lucas encontramos un fuerte acento en torno a la misericordia y en la alegría. María sobresale como Madre de Jesús en la Infancia y como Madre de la Iglesia en Pentecostés.

La lectura de hoy une dos fragmentos independientes: uno es el prólogo a todo el Evangelio y el otro el discurso de Jesús en la sinagoga de Nazaret.

1.- En el prólogo Lucas justifica el porqué y el cómo de su escrito. Las comunidades cristianas de la segunda generación ya no vivían al calor de los apóstoles; quedaba el recuerdo y el testimonio. Entre tanto habían ido apareciendo algunos escritos, resultado de la primera evangelización. Y Lucas, hombre de letras y cristiano de origen pagano, hace una ordenada recopilación. Se dirige a un tal Teófilo (amigo de Dios), que se puede referir al conjunto de las comunidades e incluso a nosotros.
2.- Jesús ya hace un tiempo
que se mueve por Galilea; su fama y los comentarios de la gente han sido divulgados
por todo el país. Él ahora se va hacia su pueblo Nazaret. En sábado, como todo
buen israelita asiste al culto de la sinagoga; y aquí tendrá lugar la escena en
que Jesús se justifica: "Todo esto que hoy acabáis de oír es el
cumplimiento de las palabras que ahora habéis escuchado".
Jesús

siente como suyo el texto de Isaías que él mismo acaba de leer. Como diciendo: ¿queréis
saber qué es lo que está pasando con este vecino vuestro, hijo de María y de
José? Pues se están cumpliendo las palabras del profeta Isaías: Jesús es el Ungido por el Espíritu Santo y
enviado para anunciar la Buena Noticia a los pobres, proclamar la libertad a
los cautivos, el retorno de la luz a los ciegos, la libertad a oprimidos, y
proclamar el nuevo tiempo de gracia del Señor.

Observemos el cuidado con que Lucas va describiendo los detalles: Jesús llega a Nazaret, asiste a la sinagoga, se levanta para leer, despliega el libro, lee, lo pliega, lo devuelve, se sienta y explica...

Es el inicio programático de Jesús en el anuncio del Evangelio y en la expansión de la Buena Nueva en el mundo.

Programación que sigue vigente hoy en el colectivo de los seguidores de Jesús. El Espíritu es el mismo y el mismo es el Enviado. Envío que él comparte hoy con nosotros: nos ha enviado a actuar en su mismo proyecto y con el mismo Espíritu.

Pues ahora nos toca estar atentos al Espíritu de Jesús, que por el Bautismo nos ha ungido y enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, la libertad a los cautivos y los oprimidos, la luz a los ciegos, y un nuevo tiempo de gracia, un tiempo del nuevo vino de la salvación pascual: somos invitados, enviados, urgidos a descubrir con una nueva sensibilidad evangélica cuáles son los destinatarios de nuestro testimonio. Conscientes, como nos recuerda Pablo hoy en la carta a los Corintios, que todos somos uno en un cuerpo en el que los miembros y órganos son diferentes y complementarios los unos al servicio de los demás. No todos tenemos que ir detrás de los mismos servicios. Aquí el Espíritu actúa y nos ilumina para discernir dónde, en qué, con quién y en favor de quién debemos dar testimonio de Jesús: testimonio de alegría, de amor, de justicia y de paz.

Para vivir con alegría personal y comunitaria el programa de acción de Jesús, nos puede ir bien la lectura del texto de Nehemías, en la primera lectura: después del regreso del exilio de Babilonia el pueblo estaba desencantado, con el Templo destruido y con las dificultades que tenía para reponerse. Es entonces que alguien descubre un texto del olvidado libro de la ley de Moisés, y será proclamada nuevamente, en un ambiente festivo con una lectura programática para la renovación esperanzada del pueblo.

Tipus recurs pastoral: