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| orar con el evangelio |
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| Inmaculada concepciÓn |
| En María descubrimos a la mujer fiel |
Señor, en María descubrimos
el plan de salvación que deseas
para cada uno de nosotros.
En ella descubrimos a la mujer fiel:
Fiel a Dios y a su pueblo
y fiel a sus deberes de madre.
Toda su vida puede resumirse
en la frase de Caná: «Haced lo que Él os diga.»
Señor, nos has dado a María
para que despertara en cada uno de nosotros
la vocación a la santidad:
María, la Inmaculada, no es un seer etéreo.
Es una mujer que nos recuerda
que el Padre «nos eligió en Cristo
antes del comienzo del mundo
para que fuésemos santos e inmaculados
ante él, predestinados por amor
a ser sus hijos.»
Señor, de tu Madre, María, aprendiste la religión,
la lengua y la mentalidad de tu Pueblo:
que todas las mujeres sientan
que tienen un papel fundamental
en la vida cristiana
y hombres y mujeres sepan trabajar
aportando lo mejor de su persona
y su psicología.
Muchas mujeres
llevan el nombre de Inmaculada.
Que sientan la fuerza del Espíritu en su vida
y sepan responder adecuadamente. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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Que como María hagamos de nuestra vida
una opción por el bien |
Bendito seas, Señor,
porque has elegido a María como Madre
y en ella nos das a conocer
nuestra identidad de hijos
y nos revelas que le hemos caído en gracia
al Padre Dios.
Señor, en la concepción de María,
todos nosotros hemos sido pensados y queridos
desde antes de nuestro nacimiento.
Que al igual que ella hagamos de nuestra vida
una opción por el bien.
Señor, no importa la edad,
todos somos portadores de tu mensaje.
Que sepamos vivir con alegría
nuestro testimonio cristiano.
Por las personas que hoy celebran su santo.
Que María sea su fuerza y su ayuda.
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Danos, María, tu fortaleza y valentía |
Señor, escogiste a María
para que comprendiéramos
cómo podrían ser las cosas
si el pecado no tuviera cabida en nosotros.
Ayúdanos a mirar con ojos de amor
a todas las madres.
Que no veamos
impureza donde Tú ves amor.
Que como María recordemos en todo momento
que nuestro «código de barras»
es «made in Creator»,
no es «made in Adán y Eva».
Que no nos movamos en función de la manzana
de turno o de la serpiente del momento.
Danos, María, tu fortaleza y valentía
para cuestionar al mismo Dios
y poder dialogar con las llamadas que nos hace,
con los signos de los Tiempos,
y la presencia del bien y del mal en el mundo.
Gracias, María,
por hacernos comprensible tu misterio:
nos impulsas a luchar contra el mal
en cualquiera de sus formas
porque la gracia que tú recibiste
también la hemos recibido nosotros
y no puede caer en saco roto. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Bendito el SÍ que salió de tus labios |
«Alégrate llena de gracia»,
te decía un día el mensajero de Dios.
«Llena de gracia» y «bienaventurada»
te decimos odas las generaciones.
Te damos gracias, María,
por aquel SÍ,
humilde y generoso,
que hizo despuntar la aurora del nuevo día.
Un SÍ como aquel,
que brota del corazón,
no se improvisa en un instante.
Necesita toda una vida para prepararse.
Tu lo venías preparando desde siempre,
desde el primer momento de tu vida,
fiel cada momento a los caminos de Dios.
Con esa fidelidad discreta y constante
preparabas ya los caminos de tu Hijo,
los caminos de nuestra salvación.
¡Bendita seas, María, por tu SÍ!
repetiremos siempre más, agradecidos
los hermanos de tu Hijo. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| Toda del Señor |
Que alegría saludarte, santa María,
a nadie más como a ti,
ya que sólo tú eres toda del Señor.
Esta plenitud de gracia que has recibido
nos asombra, y en ti vemos
brillar al máximo el proyecto de Dios,
sobre toda persona, su obra maestra
precisamente en ti, espejo de feminidad.
En tu Hijo -y de Dios- como hombre,
y en ti, bendita entre las mujeres,
la humanidad se siente felizmente realizada.
No podíamos esperar otra cosa
del divino arte del Creador.
Todo ello con la discreción
que caracteriza el modo de actuar
del mismo Dios y de quienes le sirven,
comenzando por ti.
Que sepamos decir también
«Soy la esclava del Señor»,
para que Jesucristo tenga vía libre. |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| El Sí de María |
Señor, gracias por confiar
en una mujer de carne y hueso.
Hablar de María
en términos de Inmaculada Concepción
puede hacerla lejana e inaccesible.
Entiendo que María fue una mujer
con una absoluta confianza en Dios y en José.
Gracias, Señor, porque nos das la seguridad
de poder llevar a término la misión
que nos has encomendado a cada uno.
Gracias al SÍ de María
los esposos
esperan con ilusión y turbación
el nacimiento de un nuevo hijo,
los matrimonios mayores
siguen amándose y cuidándose
por encima de sus fuerzas,
los religiosos y religiosas
se mantienen fieles a pesar de las dificultades
y la incomprensión social,
los sacerdotes siguen predicando la Palabra
en un mundo que parece pasar de Dios,
los jóvenes esperan y buscan un mundo mejor...
y todos sabemos
que la Gracia del Altísimo
nos cubrirá con su sombra.
Gracias, Señor.
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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| ¡Acoges a Dios en ti! |
María,
tú me inspiras una actitud activa de Adviento.
Tu fidelidad constante, llena de amor,
hace que Dios te encuentre preparada para acogerlo.
El enviado de Dios, pasmado ante ti,
te saluda en nombre de Dios
como la llena de gracia.
En ti todo es amor sencillo
y disponibilidad confiada.
Siempre has creído en Él y acogido su gracia,
por eso, ha podido hacer maravillas en ti.
Tu amor sencillo y transparente
te permite dialogar y pedir explicaciones.
Querías saber de qué manera, desde tu pequeñez,
podías colaborar eficazmente
en el Proyecto de Dios.
Para ti, Él era el amigo y el confidente
en quien habías puesto todo tu amor.
Aun sin comprenderlo todo,
te fías de él, una vez más,
y te pones absolutamente, espíritu y cuerpo,
al servicio de su Proyecto salvador.
¡Gracias, Madre! ¡Hazme semejante a ti! |
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| "La Misa de cada día", de la Editorial Claret |
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