Jesús, Señor,
cruzando los caminos de Galilea
habías anunciado a tus discípulos,
el fin que te esperaba.
Pero ellos no entendieron.
Les invitas a subir al Tabor
para ver con sus propios ojos
lo que será la plenitud de tu vida
después de haber seguido con fidelidad
los caminos de Dios.
Con ellos nos invitas también a nosotros.
Gracias por hacernos subir a la montaña,
gracias por dejarte encontrar en la plegaria
gracias por llenarnos de tu luz.
Pero invítanos a regresar al llano
para seguir allí tus mismos caminos.
Haz de nosotros testigos creíbles
de tu vida entregada, de tu amor
y de tu resurrección. |