Señor, hoy nos quieres recordar
que tu presencia física
no fue suficiente para convencer a los incrédulos.
Tomàs te conocía.
Había vivido contigo,
pero le costaba reconocerte
cuando te apareciste Resucitado.
A nosotros nos pasa algo parecido
cuando nos interrogamos
y buscamos mil razones para convencernos
de tu presencia en los sacramentos.
Olvidamos que tu presencia
es cuestión de amor.
Aumenta nuestra fe, Señor.
Señor, que creamos cuando todo va bien,
cuando la situación económica es más o menos estable,
que sepamos ver tu presencia
cuando nuestros hijos crecen en sabiduría y gracia,
que te sintamos cerca
cuando prosperamos en nuestro trabajo
y tenemos una familia estable y acogedora.
Que no necesitemos, Señor,
tocar las llagas del sufrimiento
o de la contradición
para creer en Ti.
Que nuestra presencia trasmita paz y comprensión
tal como Tú nos enseñas.
|