Tú que eres el Pastor, el auténtico,
nos precedes en el camino;
nosotros, Jesús, te seguimos.
No queremos perseguir otras voces,
desconocidas, poco de fiar.
Los cuatreros buscan su provecho,
no nuestro bien; hasta matar incluso.
Tú no, Buen Pastor, al contrario,
tú procuras que no nos falte de nada,
tú amas nuestra vida por encima de todo.
Tú sabes quién es cada uno de nosotros,
sabes lo que le conviene.
Precisamente porque ofreces
vida en abundancia, consistente y eterna,
te podemos llamar Pastor verdadero;
porque eres la puerta que nos conduce a la vida,
el acceso a la vida de Dios,
la obertura por la cual entrar y salir libremente,
hacia los prados de la mejor vida posible.
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