Señor, Jesús,
tú, que nos conoces muy bien,
sabes cuánto nos cuesta recordar
todo aquello que nos compromete.
Recordamos que Dios nos ama,
y llena de gozo ese simple recuerdo.
Pero olvidamos que también es exigente
y que espera los frutos de nuestra vida:
Los frutos del amor y del servicio.
Haz que no nos pierda la curiosidad
por saber cómo será el mundo futuro:
ayúdanos a construir nuestro presente,
que es semilla del futuro que esperamos.
haz que nos preocupemos sobre todo
de dar testimonio de tu nombre,
para que así «podamos servirte
siempre con el gozo en el alma». |