Perdónanos, Señor,
por las veces que hemos creído
que estas propuestas tuyas,
no iban por nosotros
sino sólo por los incondicionales.
Es un mundo que ofrece como reclamo
poder conseguirlo todo sin esfuerzo
nos pides que seamos prudentes
y que calculemos costes y riesgos
antes de hacernos discípulos tuyos…
Perdona las rebajas que hemos hecho
a nuestro compromiso de bautizados:
demasiadas veces nos hemos limitado
a «ir practicando la religión»
-sin grandes costes ni riesgos-,
y nos hemos preocupado muy poco
de ir haciéndonos –día a día,
y con decisión- discípulos tuyos.
Haznos ver la grandeza
de tu don y de tu proyecto,
para que aceptemos con más decisión
las renuncias que nos pides. |