Con razón dijiste, Señor,
que todo lo que estabas haciendo,
no era más que dar cumplimiento
a la palabra del profeta.
A lo largo de toda la vida
solo hiciste la voluntad del Padre.
Por esto, clavado en cruz,
dijiste en verdad: «Todo se ha cumplido».
Y, todavía hoy, se está cumpliendo
tu misión… ¡que es también la nuestra!
Se cumple en las personas y en las vidas
de quienes hoy «forman Cuerpo» contigo.
Gracias por todos estos hombres y mujeres
que son para los marginados de hoy
«tu corazón y tus ojos,
tus manos y tus pies».
Gracias por invitarme también a mí
a «formar Cuerpo» contigo. |