Nos pides que abramos una ruta al Señor
y que le allanemos el camino.
Nuestros caminos no son ninguna maravilla:
están llenos de barrancos de odio y violencia
sembrados de montañas de codicia y ambición.
Señor Jesús, Tú que eres el camino,
ven a nosotros y ayúdanos a abrirte paso.
Ayúdanos a llenar los barrancos de odio
con palabras eficaces de perdón
y con actitudes fecundas de paz.
Ayúdanos a rebajar las montañas
con gestos generosos de amor
y con lazos fraternos de solidaridad.
Háblanos al corazón de cada uno de nosotros
y haznos entender con qué herramientas
iremos allanando el camino de tu Reino
para que llegue a nosotros tu salvación. |